La producción escondida en su planta.La política y la economía de la Argentina siempre van a ser un misterio insondable para cualquier extranjero que se precie de ser una persona racional, y debo confesar que también para mí.
Hace poco,
estando en el exterior, trataba de explicarle el panorama de la Argentina actual
a un amigo. Intentando hacerlo llegué a la conclusión de que en lugar de
aclararle las cosas, lo confundí aún más. Es más: creo que logré confundirme a
mi mismo.
Trataba de
explicarle que a raíz de la diferencia de cambio, nuestra competitividad como
país había aumentado y que la industria estaba creciendo a niveles cada vez más
altos. A su vez, esto hacía que se estuviera llegando a la saturación de la
capacidad instalada de las fábricas, constituyéndose en un verdadero problema.
En ese momento él decidió interrumpirme y dijo:
- Pero eso
es una bendición, no un problema. Se compran más equipos, se aumenta la
producción, se agranda el negocio y de esta manera se pueden generar más
trabajo, ganan más plata…etc., etc.
- Pará,
pará, pará! - Lo interrumpí, sabiendo que al pobre le faltaba conocer un poco
más de la idiosincrasia argentina antes de opinar.
- Lo que
no te conté – proseguí - es que no hay muchos industriales que estén lo
suficientemente optimistas sobre el futuro del país para invertir más.
La cara de
mi amigo tenía una expresión rara. Una mezcla entre que estaba pensando que me
había afectado la copa de vino que estaba bebiendo, y que tal vez yo no era
realmente tan inteligente como le había parecido en un principio.
- ¿Cómo
puede ser que con tamaño crecimiento de ventas no quieran producir y vender más?
– preguntó.
Sabiendo
que la política y la economía de este país eran misterios insondables, le dije:
-no importa cómo puede ser, es y listo – evitando una explicación que me
llevaría horas y le pregunté - ¿cómo hace una empresa entonces para seguir
creciendo sin comprar más equipos?
Su mente
racional no tardó mucho en dar una respuesta válida y al mismo tiempo una verdad
de Perogrullo:- Haciendo que con los mismos activos la empresa produzca más. –
dijo con una sonrisa.
- Exacto!
- Contesté yo. Y no sé por qué puse su frase en palabras técnicas, diciendo
- aumentar
la relación entre disponibilidad de planta e inversión productiva. El problemita
es que a esta conclusión ya llegaron todos los empresarios hace varios años.
Aplicaron recetas que dieron ciertos resultados en el corto plazo, pero con el
tiempo hicieron que hoy estén peor que antes.-
Mi amigo
vio que estaba hablando en serio, con lo cual también se puso serio y me dijo un
poco preocupado:
- Bueno,
en mi empresa hicimos varias cosas para mejorar esa relación. Para subir la
producción y aumentar el tiempo productivo, hacemos que los equipos funcionen al
máximo, hemos tercerizado mucho mantenimiento, redujimos los planes de
mantenimiento al mínimo posible, etc. Además estamos eliminando los repuestos
de equipos que ya no se usan para bajar la inversión total. Yo creo que de
alguna manera hemos mejorado.
¡Por
supuesto!- dije – y seguro que también te propusieron espaciar los tiempos entre
las intervenciones de mantenimiento y acortar los tiempos de paradas, para estar
más tiempo en producción; reducir la dotación de personal de mantenimiento que
está la mayor parte de la jornada sin hacer nada; operar los equipos con menos
gente ó que ellos mismos realicen el mantenimiento, y eliminar los repuestos que
no se usaron en más de dos años. ¿Verdad? -
-
Exactamente, ¿qué tiene de malo? – preguntó mi amigo, ya un poco preocupado.
- Te
contesto con otra pregunta – dije. - ¿No están teniendo mayor cantidad de
paradas no programadas? Y cada vez les insume más tiempo poner de nuevo la
planta en funcionamiento?
- Y… no
puedo decirte bien si tenemos más paradas ó no…- me dijo con el ceño fruncido.
Lo que sí puedo decirte, es que destinamos cada vez más tiempo a apagar
incendios – contestó casi en voz baja.
Algo de
eso quería decir con que estas recetas sólo dan resultado en el corto plazo.
Uno de los grandes problemas cuando se trata de aumentar la producción de
planta, es que se usa mal el criterio de disponibilidad de equipos. Mejor dicho,
se confunden los términos de disponibilidad y confiabilidad – dije, tratando de
reprimir mi naturalmente desagradable tono académico.
¿Cuándo disponibilidad y cuándo confiabilidad?
- Ya nos
estamos yendo de tema – me dijo un poco perturbado - ¿Qué tiene que ver la
confiabilidad?
El
tono de mi amigo tenía una mezcla de enojo y de revancha, con lo que decidí no
responder de repente con un muy frontal: “¡Tiene que ver en TODO!”
Preferí
pasar a un ejemplo simple, para no confundirlo ni complicar las cosas. Tomé una
servilleta de papel de la mesa y dibujé lo siguiente:

Supongamos
que tenés una máquina tipo A que todas las semanas, sin saber cuándo, tiene
algún desperfecto que hace que se detenga. Salimos corriendo a repararla y en
promedio, cada reparación nos lleva una hora hasta que la volvemos a poner en
funcionamiento. A lo largo del año, que tiene 52 semanas, tendremos 52 horas de
indisponibilidad ¿no es cierto?
Ahora
digamos que tenemos una máquina tipo B, que no se detiene nunca por
desperfectos. Pero, eso sí, una vez por año tenemos que detenerla para hacerle
una reparación general que nos lleva 60 horas. Es decir: no pudimos fabricar
nada con esta máquina, durante 60 horas en el año.
Mi amigo
me interrumpió diciendo:
- La
primera máquina estuvo más disponible que la segunda, con lo que fabriqué más
piezas (que es lo que a mí me interesa). Siempre que no gaste mucho en las
reparaciones, no entiendo para qué metés la confiabilidad en el medio ¿para qué
quiero trabajar con una máquina como la B, aunque sea más confiable?
Su cara
era más de satisfacción que de preocupación, pero todavía no había tenido algo
en cuenta: - El problema es que hoy día ninguna máquina es una isla –, le dije.
Tomé de nuevo la lapicera y dibujé:

Supongamos
que ahora todas tus máquinas son tipo A, y que para producir una pieza tenés que
pasar de la máquina A1 a la A2 y después a la A3. Pero por esas cosas que tiene
la vida, lo más frecuente es que cuando la A1 se descompone, la A2 y la A3 están
bien para operar. Y que cuando lograste arreglar la A1, se descompuso la A2 y
así subsiguientemente… Con lo cual el tiempo indisponible de tu cadena
productiva, es decir de tu planta, es de 52 hs. de la A1, 52 hs. de la A3 y 52
hs. de la A3. ¡Oh, sorpresa! La indisponibilidad de tu planta es de 156 horas al
año.
Siempre y
cuando no ponga pulmones de producto semielaborado entre las máquinas, para no
tener que detenerlas a todas juntas – se apresuró a decir mi amigo.
Bueno, en
ese caso aumentás la inversión, con lo que volvemos a ser ineficientes. Y
continué: - En cambio, si la configuración es la misma pero con las máquinas
tipo B, gracias a que son confiables podés detenerlas para hacer una reparación
general cuando vos estás preparado: con la mano de obra, los repuestos y las
herramientas listas. Programás la parada de manera de no afectar a la
producción. Con lo que podrías llevar, en un caso ideal, a que sólo tengas una
indisponibilidad total de planta de 60 horas por año.
- Ahora,
¿qué te parece que conviene buscar, para lograr producir más con los mismos
equipos? - Dije poniendo tono de “y ahora vas a tener que aguantarme y escuchar
la conclusión”.
Conclusión
Lo que
las empresas deberían buscar para aumentar sus niveles de producción,
es tener confiabilidad en cada uno de sus equipos individuales. Esto les va a
permitir organizar mejor tanto la producción como las actividades de
mantenimiento, y entonces disminuir los tiempos de indisponibilidad total de
planta.
Indudablemente, la mejora en confiabilidad lleva al crecimiento de la
disponibilidad global de la planta, lo que no se ha podido lograr de ninguna
manera, en ningún lugar del mundo, buscando maximizar la disponibilidad
individual de cada equipo con todas esas recetas cortoplacistas de las que
hablábamos.
Las
empresas en nuestro país, en el contexto político económico actual, deben tomar
la confiabilidad como un área clave de resultados altamente estratégica, y al
mismo tiempo como una oportunidad de aumento de rentabilidad real que tiene su
negocio. De esta forma llegarán a descubrir la producción escondida en su
planta.
Autor: El Ingeniero Luis E. Benoit es integrante del staff de
Ellmann, Sueiro y Asociados, Estudio de Consultores de Empresa desde el año
2001. Certificado como Practitioner de la técnica RCM2 Reliability-centered
Maintenance, Mantenimiento Centrado en Confiabilidad y RCS Reliability-centered
Spares, Repuestos Centrado en Confiabilidad capacitado, entrenado en Lutterworth,
Inglaterra por John Moubray, autor de esta técnica.
Creado: 2007-11-29 12:11:15  - Autor: Portal-Industrial.com.ar
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