Intel cobrará por aumentar la capacidad de sus procesadores


Los pagos adicionales para activar funciones extras llegan al mundo de los procesadores de computadoras.

La estadounidense Intel, mayor fabricante de chips a nivel mundial, desarrolló un plan piloto que permite ampliar la potencia de sus procesadores de acuerdo a los requerimiento de mayor rendimiento.

Se trata de la iniciativa Intel Upgrade Service, que ya se puso en marcha en algunas regiones de Estados Unidos, Canadá y España. El download content o contenido pago para descargar está siendo explotado con éxito en Japón, Europa y Estados Unidos en el sector de los videojuegos desde la introducción de las consolas de alta definición, que incluyen disco rígido. Se estableció un sistema de pequeños pagos que permite desbloquear contenido adicional que está desde el inicio programado en el DVD o que se descarga más tarde.

El primer procesador de Inter que se regirá por éstas normas será el Pentium G6951, que de fabrica viene con frecuencia de 2.8GHz y 3MB L2 caché. Al conectarse a los servidores de Intel valida el CPU, el número de serie y expande a 4MB L2 el caché y le suma HyperThreading, una tecnología que permite simular dos procesadores en uno.

Según este plan, el procesador tendrá un bloqueo de software que impedirá su rendimiento completo. Para eliminarlo y acceder a la versión full hay que adquirir una tarjeta que cuesta 50 dólares. Es decir, el chip no funcionará a pleno hasta que el comprador no pague dicho importe .

Intel justifica esta nueva modalidad en la “flexibilidad sin precedentes” que, afirma, otorga al vendedor. “Ahora se puede configurar el rendimiento de la CPU en el negocio y aumentar así los márgenes de ganancias”, dicen desde su página web para incitar a los distribuidores a que se sumen al programa.

Otra de las cuestiones que se plantean a partir de ahora es cuánto tiempo pasará hasta que algún experto en tecnología consiga vencer esta limitación y la comparta con el resto de los navegantes. Pero eso todavía está por verse.

Fuente: Clarín.com, 21 de Septiembre de 2010